
Ni balnearios ni Spam,
sólo un baño termal
bajo el sol invernal
de un mediodía sagrado
mirando la cumbre del Nevado.
Aguas humeantes que salen de la montaña,
a una temperatura para nadar en calma
entre rastrojos, regueros y alpacas,
esos animales que no se sorprenden de nada.
Y afirma la señora guardiana
que ese agua caliente corriente
es muy sana
para curar toda clase
de dolencia malsana.
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